lunes, 30 de marzo de 2015

LA COPE: Esa fuente inagotable de conocimiento.

Para ser sincera no me conozco a mi misma muy bien, pero sí algo tengo claro es que soy una esponja. Me interesa absolutamente todo, con dos excepciones: el porno y los juegos de azar. Me gusta la política, el arte, la cocina, la botánica, los cultos religiosos, las adicciones de los famosos, el deshove del salmón, la jerarquía de las hormigas. No soy una pedorra cultureta porque el uso continuado de somníferos fulminó gran parte de mis neuronas, se llevó mi capacidad retentiva que de niñata usaba para atesorar en mi mente los artículos de la Súper pop 😒 ahora a duras penas me acuerdo de lo que hice ayer, o del nombre de mi ligue. A pesar de leer hasta la etiqueta del jabón Chimbo, soy una ignorante de manual. Mi cerebro de mosquito tamiza la información y tengo que hacer un esfuerzo titánico para encontrar la correa de mi perro, el móvil o mis zapatillas de correr. Para mi sorpresa últimamente sólo las noticias de La Cope se gravan a fuego en mi disco duro. Cómo olvidar que hace 50 años que las misas eran en latín, que el 91% de sus oyentes creen que los delegados y futbolistas que amañen partidos, deben ir a la cárcel o que Esperanza Aguirre es la nueva cara del PP madrileño. Quizás el factor sorpresa es el responsable de que los titulares de La Linterna me dejen esa huella imborrable, o esa sensación de alucino en colorines, cada vez que escucho alguna de sus perlas informativas. No obstante solo cabe en mí un agradecimiento inmenso, ya que es posible que mi eterno despisté tenga cura.

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